Sin Filtros; por Brenda Ramos

Impotente, escondido en algún lugar de Estados Unidos, Francisco García Cabeza ha sufrido dos tropiezos en los últimos días: la imposibilidad de registrarse en persona como aspirante presidencial, y los aciertos en la estrategia de seguridad del gobernador Américo Villarreal. Las buenas noticias para los tamaulipecos son malas noticias para el reynosense.

Cabeza de Vaca vive amargado desde el 5 de junio de 2022. Indignamente, ha sido el único gobernador en la historia de Tamaulipas que no ha felicitado al ganador de la elección que lo sucedería. Ha de creer que todavía puede revertir el resultado.

Mientras rumia sus rencores, el gobernador Américo Villarreal afina su política de seguridad y comienza a erradicar las amenazas que puedan circular en la entidad.

La semana pasada, en el fraccionamiento Fuentes Industriales, en Matamoros, la policía rescató a una persona secuestrada y confiscó varias armas.

También, el pasado 7 de julio, en uno de los operativos más destacados, unidades de la Guardia Estatal abatieron a nueve miembros de un grupo armado en Valle Hermoso.

Este choque ocurrió en el contexto del ataque a Héctor Villegas, secretario General de Gobierno, el lunes  3 de julio, cuando una de las camionetas que lo acompañaban fue alcanzada por unos disparos a la altura del ejido Martín rocha, en San Fernando.

Pero los éxitos de las fuerzas armadas (Ejército, Guardia Nacional y Guardia Estatal) se contabilizaban desde más atrás pues, en mayo, civiles armados se enfrentaron a balazos con una patrulla militar cerca del Puente Internacional reinosa-Pharr. Tres delincuentes fueron eliminados en el ataque.

También las mentiras de los panistas van quedando eliminadas ante el peso de la evidencia. Es más fácil creer en Santa Claus que en las acusaciones de Cabeza de Vaca, quien neuróticamente pregona que el gobierno morenista entregó el estado a los delincuentes. Con tantas intervenciones y criminales vencidos, ya resultan chistes las aseveraciones del exgobernador.

El aliado número del doctor Villarreal Anaya y los tamaulipecos en esta lucha es el Presidente López Obrador. El hombre más poderoso del país tiene preferencia por el estado y esto trae beneficios. Ha comprometido su apoyo a la administración estatal en materia de seguridad y ya se pueden constatar los resultados. Por eso no son casuales las detenciones y las bajas de delincuentes en combate. Tamaulipas tiene gobernador, tiene credibilidad y tiene estrategia de seguridad, aunque le pese a los panistas y a los resentidos.

Hace una semana, la Secretaría de la Defensa Nacional confirmó el envío de 300 militares  a Reynosa, con el propósito de reforzar las tareas de protección y combate a la delincuencia en la región fronteriza. De acuerdo con el alto mando del Ejército, la misión de este grupo es desarrollar operaciones interinstitucionales que fortalezcan el Estado de derecho.

Los 300 soldados también realizarán reconocimientos terrestres y tendrán facultades para instalar puestos de vigilancia que permitan una mejor vigilancia de la zona. Este personal se caracteriza por su gran movilidad y capacidad de despliegue, armamento, material, equipo y adiestramiento.

Otro paso fundamental en la estrategia de seguridad fue la firma del convenio de colaboración en materia de Seguridad Pública con los gobiernos de Nuevo León, San Luis Potosí y Veracruz, con la finalidad de unir esfuerzos y trabajar de manera conjunta a fin de seguir recuperando la paz y tranquilidad en las cuatro entidades.

En este convenio, las entidades se comprometen a compartir información de inteligencia a través de las secretarías de Seguridad Pública, con el propósito de impedir que grupos delictivos que realizan algún ilícito en un estado puedan fugarse a otra entidad.

Estos avances también son resultado de la coordinación institucional encabezada por Héctor Villegas, secretario general de Gobierno, quien ha trabajado de cerca con las fuerzas federales y las administraciones municipales y de otros estados en el objetivo de alcanzar la paz.

Tamaulipas es un estado difícil de manejar en el tema de seguridad debido a su condición de estado fronterizo, que atrae a miles de personas de otras entidades, incluso de otros países, a su territorio. Esto propicia toda clase de actividades lícitas e ilícitas.

Sin embargo, el reto ha sido bien llevado por el gobernador Américo Villarreal, quien mes con mes suma logros en esta lucha. Es una batalla larga y por eso no se adelanta a festejar nada, pero es claro que Tamaulipas se encuentra en orden y en pie, a diferencia de algunos estados del sur, que en este momento arden en conflictos y atraviesan por un periodo de inestabilidad.

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