Sin Filtros; por Brenda Ramos

Desde el primer día de la administración, los personajes que perdieron el poder se volcaron orquestadamente a atacar al gobernador Américo Villarreal Anaya con todo tipo de acusaciones y temores infundados.

Fue tan reiterada dicha propaganda que prácticamente ocupó la atención de las redes y de algunos medios durante las primeras semanas. Todavía no terminaba de dar los nombramientos cuando ya acusaban al doctor de todos los males presentes y futuros.

Los cómplices del gobierno pasado agigantaban el discurso panista en las redes sociales mientras la administración morenista arrancaba con lentitud debido a un multimillonario adeudo que le heredaron con el magisterio. También se explotaba la escasez de agua con fines políticos.

Pero, como todo era momentáneo y parte de la transición, la supuesta crisis se disolvió pronto, o más bien la percepción de tal crisis, pues nunca fue real ni consistente. A pesar de que los ciudadanos se convencieron de que las cosas marchaban con normalidad, incluso mejor que antes, estos emisarios siguieron difundiendo sus malos augurios contra el nuevo gobierno.

Para su desgracia, el pueblo los abandonó, y se quedaron como locos predicando en el desierto. Olvidaron una regla fundamental de la política: antes que atacar la imagen de tu adversario, preocúpate por construir la propia.

¿A quien iba a convencer Luis Cantú, el “Cachorro”, de que López Obrador miente cuando él es incapaz de ejercer un verdadero liderazgo en el PAN Tamaulipas? Ya quisiera el Cachorro una pizca de la popularidad que envuelve al tabasqueño, y con la cual humilla al panismo elección tras elección.

¿A quién iba a convencer el propio Francisco García Cabeza de Vaca, cuyo gobierno estuvo lleno de masacres y dejó un adeudo de 16 mil millones de pesos al gobierno entrante? Es el más delirante en las críticas al doctor Américo Villarreal, por lo mismo que no puede ni volver a México debido a los procesos judiciales que le esperan por corrupción.

E igualmente, ¿a quién iba a convencer Ismael García Cabeza de Vaca, sombra inútil de su hermano, que no ha hecho nada para beneficio de los tamaulipecos como senador, ni como político, ni como ciudadano ni como nada?

Esos tres son los “lideres de la oposición” en Tamaulipas, y si la gente no los ha confundido con un trío de payasos es por la seriedad de los problemas que dejaron al estado, que debe resolver la falta de agua, medicinas e inversiones lo antes posible.

De hecho, el cabecismo se había comprometido a atenderlos, pero solo fue una más de sus mentiras. Américo Villarreal vio en esto la oportunidad de acercarse a la gente y comenzar con la transformación de la entidad.

A ningún otro gobernador entrante le tocó casi comenzar de cero, pero el doctor Villarreal aceptó el reto y ha comenzado a entregar los primeros resultados en ocho meses de la actual administración. Algunos de sus principales resultados son los siguientes:

Se redujo en 15 por ciento los sueldos de los mandos altos y medios del gobierno estatal. Muchos funcionarios de la pasada administración, incluido Cabeza de Vaca, ganaban más que el presidente López Obrador.

Igualmente, se crearon 11 unidades oncológicas en hospitales del estado para dar servicio a los enfermos de cáncer. Al mismo tiempo, se atiende a 800 personas que carecen de todo tipo se seguridad social. Gradualmente, ha comenzado a recuperarse el abasto de medicamentos.

Se creará el primer programa social en la historia de Tamaulipas para dar apoyo económico a 20 mil personas que padezcan algún tipo de discapacidad. Esta ayuda se entregará a personas de 18 a 64 años de edad.

El gobierno de Américo Villarreal ha efectuado 16 mil acciones de seguridad para proteger a la población y mantener la paz en el estado. Se reorganizó el sistema de seguridad pública por zonas y se mejoró la capacidad de respuesta.

De acuerdo con el INEGI, la percepción de inseguridad ha disminuido 11.2 por ciento en la actual administración estatal. Esto significa que los ciudadanos han recuperado la confianza tanto en el territorio y espacios públicos como en las autoridades.

También, en respuesta a demandas ciudadanas, el gobierno estatal ha integrado 52 carpetas judiciales por delitos de corrupción y otros en contra de Francisco García Cabeza de Vaca y exfuncionarios de su gobierno.

Los tamaulipecos fueron abandonados por el cabecismo a partir de 2020 y perdieron la fe en las autoridades locales (cerraron sus propios comedores comunitarios y nunca basificaron a los maestros de inglés). Fue necesario dar un golpe de timón para despertar otra vez la confianza de la gente. Esa ha sido la principal proeza de Américo Villarreal en estos nueve meses de estreno.

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