Fuentes fidedignas. Por: Isaias Alvarez

El ataque contra Héctor Villegas quiso utilizarse como un cuestionamiento a la administración del doctor Américo Villarreal, pero sucedió lo contrario: miles de personas, empresarios y hasta políticos del PAN manifestaron su apoyo al secretario General de Gobierno. En contraste, fueron exhibidos los carroñeros, una minoría afín a Cabeza de Vaca, que ansiaban quizás una desgracia y el desprestigio de la 4T tamaulipeca.

El hecho ocurrió: una ráfaga de balas alcanzó los vehículos de la caravana en la que viajaba el secretario General, a la altura del poblado Periquitos, carretera a Ciudad Victoria, después de las 4:50 am. Héctor Villegas y su equipo afortunadamente salieron ilesos y se integraron de inmediato a sus labores después del atentado.

No hacía falta que un hecho tan peligroso ocurriera para saberlo, pero la agresión sirvió para identificar a quienes desean la paz en el estado y a quiénes piden la guerra y el caos. Se notó que los primeros forman la mayoría y respaldan al Gobernador y a su equipo. A los segundos solo se les puede tachar de enfermos y de salir perdedores, ya que están más aislados que nunca política y socialmente hablando.

Nueve meses después del inicio del gobierno 2022-2028, Francisco García Cabeza de Vaca, secundado por internautas a sueldo, aseguraron que el doctor Villarreal había entregado el estado a la delincuencia organizada. Según sus desatinos, los criminales se volcarían contra la población con el permiso de las autoridades estatales .

Ahora, buscan acomodar el atentado a su conveniencia, pero caen otra vez en mentiras. Los delincuentes son enemigos de las autoridades estatales, no cómplices ni socios. Por eso atacaron a Héctor Villegas, porque quieren quitarlo del camino, pero lo único que han conseguido es el rechazo de la mayoría de los tamaulipecos.

Si buscan a locos por el poder, vayan justamente con los cabecistas. Ellos sí que parecían coludidos con los crimen organizado para dañar a la población, como ocurrió con la muerte anunciada de la activista Miriam Rodríguez Martínez.

A principios de 2017, ella solicitó seguridad a la entonces subsecretaría de Gobierno Gloria Garza, después de la fuga de unos asesinos, del Penal de Victoria, que la tenían amenazada. La funcionaria panista no hizo nada y, el 10 de mayo de 2017, los sicarios fueron hasta la casa de Miriam Rodríguez, en San Fernando, donde la ultimaron a balazos.

Si unos tiros sobre la camioneta de los escoltas de Héctor Villegas vuelve felices a los panistas, ¿qué fiesta no harían si ocurriera una ejecución de alto impacto como el de la señora Rodríguez? Pero hoy gobierna Morena en Tamaulipas, no Francisco García Cabeza de Vaca.

Los panistas son incapaces de proteger a su propia gente, como aconteció el 4 de junio de 2018. A la salida de un periódico ubicado en Reynosa, moría acribillado de siete balazos Heriberto Sáenz Martínez, hermano de Víctor Sáenz Martínez, jefe de la Oficina de Cabeza de Vaca como gobernador. Por aquellos días, el panista enmudeció sobre el tema y prohibió a su equipo decir una sola palabra, no como ahora, que le gusta twittear ridículamente desde USA para quejarse del gobernador Américo Villarreal.

También, durante el gobierno cabecista, el 19 de junio de 2021 Tamaulipas fue noticia internacional: un grupo armado salía de ronda en la ciudad de Reynosa y asesinaron a 15 personas por el simple hecho de andar en la calle a la misma hora. Una masacre, que algunos calificaron de crimen de lesa humanidad.

Así, el atentado a Héctor Villegas resulta un incidente de bajo impacto comparado con los ocurridos en el periodo cabecista, que trascendió sobre todo por el cargo de la persona.

Fue un lunes agitado por varios acontecimientos, entre los cuales destacó también la negación de la carta de residencia de Francisco García Cabeza de Vaca y el congelamiento de sus cuentas bancarias. En sus adentros, él se considera aspirante presidencial, pero no es más que un prófugo de la justicia, que se adueñó de ranchos, mansiones y empresas mientras ejercía como gobernador, razón por la cual es investigado por la FGR.

En otra circunstancia García Cabeza de Vaca hubiera festejado el ataque al Secretario de Américo Villarreal como una evidencia de la “descomposición” del estado, pero sus fracasos del lunes lo enfurecieron de tal modo que se quedó callado, algo muy anormal en él.

Por el contrario, en un acto racional y de cultura política, César Verástegui, el Truko, excandidato del PAN, expresó su apoyo a Héctor Villegas después del atentado, e igualmente el alcalde de Tampico, Chucho Nader, lamentó la agresión contra el funcionario. Son dos figuras panistas que sí saben convivir con los morenistas, a pesar de sus diferencias partidistas.

El incidente del lunes le pesará a los opositores de la 4T que solo desean males para Tamaulipas con tal de sacar ventaja electoral. Pero sucedió lo contrario: la gente (y hasta algunos panistas) se unieron con Américo Villarreal para rechazar la violencia.

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