Fuentes fidedignas. Por: Isaias Alvarez

En estos días han estado circulando evidencias en donde el alcalde de Reynosa, Carlos Peña en una muy probable complicidad con su mamá han estado haciendo mal uso de los dineros de Reynosa. La verdad no sorprenden esos actos, no es nada que no hayamos deducido con anterioridad y es algo común en muchos servidores públicos, lo que si deja que desear, es la impunidad en la que piensan que están al hacer lo que hacen.

La primera, de acuerdo con información de la Plataforma Nacional de Transparencia, el Gobierno de Reynosa gastó 37 millones de pesos en ¡comida! tan solo en 2022; esto da un gasto mensual de 3 millones 4 mil pesos; 750 mil pesos semanales ò 107 mil pesos diarios. Parece que las secretarias comían diariamente langosta o ¿Cómo explican el gasto excesivo en alimentos?

Para que se entienda mejor el contexto de lo gastado diariamente, esos 107 mil pesos de ‘comida’ que se gastan en el ayuntamiento de Reynosa equivale aproximadamente al sueldo de un año de un empleado de maquiladora.

Otro caso, de acuerdo con una investigación periodística, la familia Peña Ortiz está cobrando renta al propio municipio por un inmueble de la familia que está siendo usado como oficinas del ayuntamiento; en este caso se dice cobran 1, 691,420.00  pesos anuales incurriendo en conflicto de intereses, mismo que se pasan por el arco del triunfo, pues ya se saben el método para andar libres, los muy conocidos por esta familia: los amparos.

Este no es el único caso documentado sobre las tranzas de esta familia; el año pasado se dio a conocer a nivel nacional que los Peña Ortiz cobraban la entrada a la zona de tolerancia; sin una pizca de vergüenza, los trabajadores del municipio con los logos del ayuntamiento cobraban y entregaban folios del mismo. Pero eso no era todo, pues, gran parte del terreno que abarca la zona de tolerancia es propiedad de Carlos Peña Garza, papá del alcalde y esposo de Maki Ortiz, mismo que en un tiempo fue primer ‘damo’ y director del DIF municipal; por un lado, según ayudando en el DIF, por otro, rentando cuarterías a ‘mujeres de la noche’ quienes muy posiblemente eran víctimas de delitos como trata de personas.

Pero jugar con el dinero es bien fácil para esta familia; hay que recordar que Carlos Peña trae bajo el brazo un amparo por haber comprado un rancho cuando era adolescente, sin trabajo conocido y sin conocerle algún negocio como para tener a la mano varios millones de pesos y gastarlos como si fuera a la tiendita de la esquina a comprar dulces.

Lamentablemente, estos actos han repercutido negativamente a la ciudad; en vez de gastar millones en comida y supuestamente en pagarse renta a ellos mismos, deberían de adquirir las plantas generadoras de energía para que en los cortes que realiza la CFE, Comapa no tuviera problema en suministrar el líquido a las familias reynosenses, pero al parecer traen otras prioridades, ellos se han justificado que esas plantas salen muy caras como para adquirirlas.

Tal vez el uso de los recursos siga a como se ve, ya que después de casi una década en la que la familia Peña Ortiz ha estado en el poder, no se ha visto una obra relevante y los servicios básicos aun dejan mucho que desear; lo más o menos fue el evidente elefante blanco del museo del ferrocarril, mismo que lleva varios años de retraso y el alcalde nuevamente aplazó la fecha de terminación de la obra hace días; este seguramente también va con un sobrecosto de muchos millones de pesos ¿Estarán aplicando la misma que con la comida? No lo dudamos, pues dicen, Carlos ya no se reelige en el 24.

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