Fuentes fidedignas. Por: Isaias Alvarez

Las batallas que hoy libra Américo Villarreal Anaya, duras y desgastantes, se pudieron haber evitado con estrategias políticas, pero los diputados locales de Morena fueron egoístas y usureros desde el principio; ni siquiera apoyaron al primer jefe de bancada, Armando Zertuche, y provocaron la pérdida de la mayoría simple. Ahora Úrsula Salazar Mojica preside la Junta de Coordinación Política y debería recuperar el dominio morenista, pero carece de la capacidad para esa misión.

Antes de irse, la pandilla de Cabeza de Vaca modificó la Constitución estatal y dejó individuos en puestos clave, como la Fiscalía General de Justicia, la Auditoría Superior y el mismo Tribunal de Justicia, por citar algunos.

En esas condiciones, está en riesgo la gobernabilidad de la administración 2022-2028. En cualquier momento, hasta el gobernador y su familia podrían verse sujetos a una carpeta judicial, y no por autonomía de poderes sino por dolo e interés político.

Era necesario destruir la telaraña panista con nuevas reformas legales. Se requerían cuatro votos de la oposición para sumar al bloque morenista los 24 que permitirían corregir el texto. Solo faltaba saber quién se haría cargo de la operación.

De forma natural, la responsable sería Úrsula Salazar Mojica como líder del Congreso Estatal. Así que puso manos a la obra pero fue incapaz de convencer a alguien. Ella tiene las tres “i”: inexperta, incompetente e inútil; y hablamos estrictamente de su perfil como diputada-presidenta, para el cual se necesita cultura legislativa, talento negociador y conocimiento político.

Para aligerar la vergüenza legislativa tuvo que intervenir Héctor Villegas, Secretario General de Gobierno, y se recuperó la credibilidad de las negociaciones, pues los panistas básicamente trataban a Salazar Mojica como a una menor de edad y le daban “el avión”.

Acción Nacional siempre juega sucio, y creer en su palabra es una pérdida de tiempo. Y aprovechando dicha coyuntura para su beneficio y fortalecerse, se ha señalado en escritos periodísticos que dos Secretarios, el de administración y la asesora jurídica recurrieron a un maestro de la conspiración, el ardid y la trampa, un político siniestro y con oscuro pasado: Ricardo Gamundi Rosas, con el fin de llevar agua a su molino.

Arropado por los mencionados, el priista, ex presidente del Congreso de Tamaulipas en el periodo 2008-2010, ha comenzado a mediar entre las partes para concluir el trabajo que no supo resolver la incapaz presidenta.

De acuerdo con el periodista Humberto Padgett, un sicario señaló a Ricardo Gamundi Rosas de ser enlace de Eugenio Hernández para financiar su campaña con fondos el crimen organizado. Gamundi era secretario del Ayuntamiento de Victoria en 2004 pero, por su valor para enlodarse con todo tipo de gentuza, Eugenio lo convirtió en líder estatal del PRI y posteriormente en líder del Congreso de Tamaulipas. Vaya, hasta rico se hizo.

En 2012, la FGR acusó a Gamundi junto con Eugenio Hernández y Tomás Yarrington de lavado de dinero y narcotráfico (https://shorturl.at/fAJO6). Hasta las cuentas bancarias le congelaron. Pero era el gobierno de Enrique Peña Nieto, y no pasó de ahí.

El infame historial del “Negro” incluye haber colaborado en Ia campaña de Rodolfo Torre, ejecutado en 2010 como candidato del PRI. Cabeza de Vaca encendió las sospechas contra Gamundi por haberse bajado de la camioneta de Rodolfo minutos antes del atentado mortal, lo mismo que Manuel Muñoz. Justamente, los dos dejaron Tamaulipas después de 2011, y volvieron a la vida pública en 2022.

Ahora quienes trajeron de nuevo a  Gamundi, quieren hacer creer que debe usar sus habilidades para romper al bloque panista, inventando que es la única salvación para Morena, cuando el trasfondo, repetimos, es llevar al ‘negro’ a la Secretaría General de Gobierno, lo único que los detiene de meter las uñas en jugosos negocios que hasta ahora no han podido concretar es tener a Villegas con el ojo sobre ellos a fin de cuidarle la espalda al gobernador.

Regresando al problema de fondo en el congreso, este se dio debido a que la bancada de la 4T es un montón de personas extrañas entre sí, aunque digan pertenecer al mismo partido, y muchos no saben ni cuál es su función en la Asamblea tamaulipeca. Una de éstas es Úrsula Salazar Mojica, a quien la suerte de ser sobrina de López Obrador le puso en las manos el Poder Legislativo, el segundo en importancia del sistema político del estado. Pero fue como darle un juguete caro a un niño acostumbrado a jugar con canicas, y se ha quedado silbando en la loma sin saber qué hacer.

Sin embargo, a pesar de todos los retrasos, los panistas no soportarán la presión y, finalmente, Morena recuperará la mayoría calificada. El pasado 27 de junio, la Junta de Coordinación Política ya tenía un dictamen consensuado para cambiar el artículo 165 de la Constitución Estatal.

Sin embargo, para disimular su ineptitud, Gamundi y sus aliados al ver que no pudieron, prefirieron poner como héroe a René Cantú, ese pelele que no puede ganar ni una elección asegurando que por su culpa no se logró nada, se dice que alguien le avisó de la maniobra, y él sacó a la diputada Leticia Sánchez Guillermo para cortar la sesión, pero en realidad se debe a la incapacidad del señor Gamundi y es una advertencia divina de que ya no funciona como operador.

Asimismo, Gamundi mucho menos conviene para la imagen del buen gobierno que ha logrado el Doctor Villarreal. No conviene que le dejen una rendija abierta, pues como las ratas, se terminará colando y se convertirá en una plaga muy difícil de eliminar en el Gobierno del Estado.

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