Sin Filtros; por Brenda Ramos
La detención de Denisse Ahumada, regidora de un municipio mexicano, el pasado sábado 10 de junio, no es un hecho aislado en la política de México. Con frecuencia, aquellos que ocupan cargos importantes, como regidores, alcaldes o diputados, terminan pagando un precio impuesto por sus jefes políticos. Las razones pueden variar, pero la ambición prevalece entre aquellos que, al igual que Denisse, se atreven a cometer actos ilegales en busca de poder.
Si bien se ha enfocado en el acto ilícito y en la gran cantidad de cocaína que transportaba (42 kilos), no se ha dado suficiente énfasis a otros aspectos relevantes del caso. Según un reportaje de El Financiero, «un kilo de cocaína tiene un valor aproximado de 28 mil dólares en Estados Unidos y 40 mil dólares en Europa». Haciendo un cálculo rápido, el valor de la droga que transportaba supera el millón de dólares.
Si consideramos además que Ahumada confesó que no era la primera vez que realizaba este tipo de transporte, resulta evidente que no pudo haber llevado a cabo esta operación sola. ¿Con quién trabajaba en Reynosa? Y ¿a quiénes estaban destinadas esas grandes cantidades de estupefacientes?
Es por esto que los políticos que la rodeaban han comenzado a distanciarse y a desvincularse de ella. El primer líder en deslindarse fue Luis René Cachorro Cantú, dirigente estatal del Partido Acción Nacional (PAN), quien afirmó: «La relacionan conmigo por ser el presidente del PAN, cuando ella tomó la decisión de salirse del Verde y adherirse a Acción Nacional. Nosotros en Acción Nacional condenamos estas conductas». Y agregó: «No trabajaba con el PAN. Ella era una regidora que se adhirió a Acción Nacional en un acuerdo político, pero no forma parte del partido. No es mi amiga, no lo sabía. Nunca tuve una conversación con ella más allá de lo que realmente nos importa, que es la ciudad».
Por su parte, el Partido Verde también se deslindó de la regidora. Ernesto Gutiérrez, delegado nacional del PVEM en Tamaulipas, declaró: «No tenemos integrantes desleales». Añadió que Ahumada fue expulsada en diciembre de 2021 después de unirse al PAN, y señaló que el PAN y el senador Ismael son responsables de su incorporación a su equipo en Reynosa. Gutiérrez exigió además que se investigue si estas acciones formaban parte del financiamiento del PAN.
En cuanto al alcalde Carlos Peña Ortiz, en una conferencia de prensa declaró: «No puedo creer que ella estuviera involucrada en esas actividades. Es una mujer, madre de familia. Aún no lo entiendo y no quiero creer que haya estado involucrada». El alcalde se desvincula de la regidora, a pesar de que ella lo acompañó constantemente en eventos públicos y presidió una sesión de cabildo en su representación el pasado 24 de mayo. No es la primera vez que Carlos aparece cercano a personajes vinculados con prácticas peligrosas, como la fotografía con Alejandro Flores Villar, quien fue encontrado muerto en Nuevo León y estaba relacionado con Marvic Industrias, una empresa señalada por tráfico de hidrocarburos en medios nacionales y locales.
Hasta el momento, los defensores del PAN han afirmado que la regidora pertenece al Partido Verde, mientras que los defensores del Partido Verde culpan al senador Ismael y a René Cantú, al igual que los seguidores de Carlos Peña Ortiz. Se convierte en un juego de acusaciones y de teléfono descompuesto.
Aunque las culpas que se ponen entre sí los políticos y sus aliados aún no se pueden comprobar, es cuestión de tiempo para que los cómplices de Ahumada salgan a la luz. No sería sorprendente que se revelen nombres de políticos durante la investigación.
Concluyo este lamentable tema con una moraleja para mis lectores: no permitamos que la avaricia, la ambición o el deseo de riqueza y poder nublen nuestro juicio, como quizás le sucedió a la regidora. Sobre todo, ahora que se acercan las elecciones de 2024, en las cuales tantos cargos públicos estarán en juego, esperemos que los aspirantes no caigan en las manipulaciones de sus jefes políticos o que, persiguiendo un puesto, intenten complacer a sus «amos» aun cuando esto implique llevar a cabo actividades ilegales.
No vale la pena arruinar su futuro ni destruir a sus familias y seres queridos, porque al final, aquellos que les prometen protección los abandonarán, como sucedió en el caso de esta mujer que fue negada tres veces: primero por el Partido Verde, luego por el PAN y finalmente por el alcalde Carlos Peña.






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