Fuentes fidedignas. Por: Isaias Alvarez
Pensando en un título para este escrito, se me ocurrió llamarlo ‘mucha suerte y poco esfuerzo’ pues a primera vista el diputado local Alberto Granados parecía coincidir con este, pero viéndolo de la perspectiva ciudadana le aplica mejor el que se eligió, ya que, no trabaja ni deja trabajar a alguien capaz, pues el está ocupando ese espacio como diputado local.
En Matamoros han nacido políticos fuertes y eficientes en sus funciones, personajes con carácter y que se han ganado a la gente con sus acciones. Asimismo, han surgido personajes indeseables, vergonzosos para su partido y que nos demuestran que meter recomendados a un puesto público puede resultar en algo decepcionante.
Anteriormente hemos tocado el tema del diputado local de Matamoros, Alberto Granados; su historia nos recuerda que la falta de experiencia política puede derivar en cosas lamentables. El inició de chofer de funcionarios y fue escalando hasta llegar a un curul en el Congreso local; los métodos para lograrlo no los sabemos, pero los resultados obtenidos, si: un desastre.
Durante su periodo legislativo se ha caracterizado por algunas cosas, desafortunadamente mínimamente benéficas para los tamaulipecos; sus iniciativas (a diferencia de otros que no tienen ni una sola) son irrelevantes al igual que sus exhortos, pero eso no nos sorprende, pues la mayoría de los diputados están en las mismas, hay unos que ni una sola iniciativa han presentado.
Lo que más caracteriza a este diputado, no es su trabajo legislativo, sino, sus actitudes en lo laboral. Nadie le refuta que sea bromista y un tanto relajado en su actuar, siempre y cuando sea fuera del trabajo, pero Granados Favila parece no entender. Un ejemplo de ello, fue la comparecencia del Secretario General de Gobierno, Héctor Villegas González. Durante el transcurso de esta, el diputado parecía estar inquieto, con ganas de ya irse, aburrido, se paraba a tomar agua y aprovechaba cualquier oportunidad para levantarse de su silla como si de un niño chiquito se tratara.
Pero lo que causó más asombro fue la actitud de Alberto, pues se la pasaba bromeando con sus compañeros, platicando e incluso haciendo como si se estuviera quedando dormido; todo esto fue transmitido en vivo por las redes sociales del mismo Congreso del Estado, dejando ver su indiferencia y la nula seriedad con la que toma los asuntos legislativos que le competen.
Definitivamente no es la manera de comportarse de un legislador y más cuando dicen, pretende brincar a la Presidencia de Matamoros. Si le da sueño ser diputado que vaya a pedir trabajo a una maquiladora, ahí no hay tiempo ni para ir al baño, no tendrá oportunidad ni de bostezar. Al cabo gente que quiera ser político y ocupe su lugar, hay de sobra.
Otra de las actitudes relajadas del diputado, es andar de ‘coqueto’ con liderazgos políticos. Estos actos han quedado documentados pues, no le importa estar en sesión, en alguna actividad parlamentaria o en eventos públicos de algún funcionario y que los presentes lo observen.
Cualquier cosa que le beneficie en sus objetivos, parece ser que las tomará dejando ver su oportunismo. Como es el caso de la nueva ley aprobada en el Congreso, en donde se contemplan lugares políticos para la comunidad LGBT, migrantes y discapacitados. Como sabemos, Beto no es ni migrante, ni discapacitado, ni perteneciente a la comunidad antes mencionada; al menos esto último, no lo ha hecho público.
Pero qué raro que hace días haya salido en las fotos con miembros de esta comunidad cuando se presentaron en el Congreso, junto con el sobrino incomodo de los Gattas (otro oportunista). Da la impresión que ya vio una manera de seguir en un cargo público, porque por sus méritos como diputado, dudo que le den la reelección. Esto es debido a que no se pedirán requisitos para comprobar que se pertenece a la comunidad LGBT, que a diferencia de las otras dos, se necesita comprobar de diferentes maneras; bastará solo con afirmar de palabra que se es miembro de esta comunidad para que te tomen en cuenta para un cargo, ya sea plurinominal o de elección popular.
¿Seremos testigos de la aclaración de múltiples personajes de pertenecer a la comunidad LGBT para conseguir un lugar en el Congreso o en algún ayuntamiento, entre ellos Beto Granados? No lo dudamos, lo que si dudamos es que algo vaya a cambiar en el pésimo desempeño como diputado, el señor Alberto Granados.






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