Sin Filtros; por Brenda Ramos

Aunque parezca que los diputados locales de Morena y el PAN luchan entre sí por defender a los tamaulipecos, aunque parezca que su única intención es rescatar al estado, la verdad es que ninguno cumple su compromiso con los ciudadanos. Y el primero de todos, debido a la histórica corrupción de los funcionarios, es la transparencia.

Tampoco los del PRI y el MC son ejemplo de honestidad, pero su influencia es mínima y por fuerza van detrás de lo que decidan panistas y morenistas, quienes tienen las bancadas con más integrantes de la 65 Legislatura.

Precisamente, por ser los de Morena y el PAN los de mayor preferencia de los ciudadanos, deberían marcar la ruta de los valores que habrán de regir al actual Congreso del Estado. Pero justamente han marcado la ruta de los antivalores, como el de ocultar información fundamental para el interés público.

En un análisis elaborado por la Unidad para la Transformación de los Congresos (UTRAC) de Transparencia Mexicana, la Asamblea de Tamaulipas se ubicó entre las que no ha subido ninguna declaración de intereses de sus diputados.

El 31 de mayo venció el plazo para que todos los legisladores del país, federales y estatales, presenten su declaración patrimonial y de intereses. Al ocultar la información, impiden conocer si participan en empresas y organizaciones sindicales o si tienen clientes en el sector público o privado, al tiempo que ejercen su influencia como diputados.

En 18 de los 32 Congresos estatales no fue posible conocer los intereses de ninguno de sus legisladores. Además de Tamaulipas, la lista la integran Baja California, Ciudad de México, Chiapas, Chihuahua, Colima, Durango, Guerrero, Michoacán, Nuevo León, Querétaro, Sinaloa, Sonora, Tabasco, Tlaxcala, Veracruz, Yucatán y Zacatecas.

De este modo, los diputados locales de Tamaulipas están en falta con lo dispuesto en la Constitución y las leyes secundarias aplicables.

Ahora serán los órganos de control interno los que inicien un proceso de investigación y sanción contra los legisladores que desatendieron la norma.

Son cuatro las plataformas habilitadas para que los diputados cumplan con la ley. Se trata de la Plataforma Nacional de Transparencia, la Plataforma Digital Nacional, el sitio web oficial de su Congreso, y la Plataforma Digital Estatal (para aquellos estados que ya cuentan con una).

En ninguna de ellas se encontró la declaración de los tamaulipecos. Morenistas, panistas, priistas, petista, del MC, ninguno respetó la Constitución ni los reglamentos sobre la declaración 3 de 3.

En todo el país,  el 84 por ciento de los legisladores federales y estatales no publicó, testó, ocultó o reservó su declaración de intereses, de acuerdo con el informe de Transparencia Mexicana.

Como indica la organización, mientras los diputados no expresen qué negocios, servicios y puestos manejan ellos o sus familiares a través del Congreso o a través de sus cargos, los ciudadanos tendrán los ojos vendados.

Por lo tanto, levantan muchas sospechas el Félix el “Moyo” García, Luis Cantú o Edgar Melhem, los líderes de la oposición en la 65 Legislatura. El emecista Gustavo Cárdenas, por cierto, tampoco es un campeón de la honestidad.

Pero los que más pagarán con el rechazo ciudadano son los integrantes de la bancada de Morena que buscan alguna de las candidaturas para la elección del 2024.

En el caso de aquellos que representan la Cuarta Transformación y se llenan la boca con que no mienten, no roban y no traicionan, son los que peor están quedando con el pueblo al ocultar con cuanto llegaron a sus curules, ¿Con que objeto? ¿El que no sepamos con cuanto saldrán al terminar su legislación?

Ahí está Úrsula Salazar, sobrina AMLO y presidenta de la Junta de Coordinación, que ahora organiza tardeadas populares con el propósito de ser alcaldesa de Tampico. Sinceramente, con esa actitud antidemocrática (de no presentar íntegramente la declaración 3 de 3), con ese falso interés en el bien de Tamaulipas, no llegará ni a líder vecinal.

Otro ejemplo es Casandra de los Santos quien oculta su patrimonio desde que fue regidora con Carlos Ulivarri, llegando gracias al expresidiario Miguel Ángel Almaraz y que hace apenas unos años vivía en una casa de interés social en la colonia Riveras del Bravo, pasando de pronto a tener más de una docena entre propiedades y vehículos de lujo. Ahora como legisladora sigue sin presentar su declaración, quedando en palabras vacías y hasta interpretándose a burlas a los ciudadanos a quienes con bingos está tratando de que la respalden para lograr una posición política en el 2024.

Incluso la lucha de Morena contra el cabecismo, lucha legítima para sancionar las irregularidades cometidas por Francisco Cabeza de Vaca, hoy prófugo, esa lucha que apoyan los tamaulipecos, carece de sentido mientras los diputados no se abran al escrutinio público, pues el que nada debe, nada teme.

El mensaje de Transparencia Mexicana les cae como anillo al  dedo ahora que han incumplido con uno de los compromisos ciudadanos más importantes.

“En democracia, es indispensable saber si un legislador está defendiendo su interés personal, o el de un grupo de interés, o el interés de la ciudadanía. Para saber si las y los legisladores tomarán una decisión poniendo por delante el interés público o su interés personal, es indispensable que se presente y publique un listado exhaustivo de sus intereses”.

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