Sin Filtros; por Brenda Ramos
El papel del Senado en México es fundamental para garantizar una adecuada representación de los ciudadanos y promover el bienestar de sus estados. Lamentablemente, en el caso de Tamaulipas, la falta de una digna representación se ha convertido en una realidad preocupante. Esta problemática trasciende las ideologías de derecha o izquierda, así como las afiliaciones partidistas, pues tanto el partido Morena como el Partido Acción Nacional han decepcionado a los ciudadanos con sus senadores. Guadalupe Covarrubias y José Ramón Gómez Leal, por parte de Morena, e Ismael García Cabeza de Vaca, del PAN, han demostrado su ineficacia y desinterés por el verdadero trabajo legislativo en beneficio de Tamaulipas.
En el caso de los senadores de Morena, Guadalupe Covarrubias ha descuidado su labor legislativa debido a problemas de salud. Esto ha generado una falta de representación efectiva en el Senado y ha dejado a los ciudadanos de Tamaulipas sin una voz adecuada en la toma de decisiones. Por otro lado, José Ramón Gómez Leal parece no tener idea de lo que implica ser un senador y cómo aprovechar su tiempo para buscar el bienestar de Tamaulipas. En lugar de enfocarse en impulsar iniciativas y legislar en beneficio de su estado, se ha dedicado a recorrer Coahuila, buscando supuestamente sumar a esa entidad a la llamada «transformación de México». Sin embargo, los comentarios de los morenistas de Coahuila indican que su presencia solo ha sido una molestia y una interferencia en sus propios asuntos locales.
Mientras tanto, en Tamaulipas, los ciudadanos se sienten frustrados y engañados. Votaron por un senador con la expectativa de que legislaría en su favor, pero en lugar de eso, ven a su representante saltando a hacer campaña en otro estado. La indignación crece cuando se observa que los ciudadanos están siendo relegados y las necesidades de Tamaulipas quedan en segundo plano.
No obstante, no se trata solo de un problema de Morena. Ismael García Cabeza de Vaca, senador del PAN, tampoco ha cumplido con su deber de representar a Tamaulipas de manera efectiva. En lugar de participar activamente en tribuna y generar propuestas legislativas que beneficien a su estado, se dedica principalmente a utilizar sus redes sociales para criticar al gobierno estatal morenista y promover a su hermano Francisco en una fallida campaña hacia la presidencia del 2024. Resulta absurdo que un senador desvíe la atención de sus responsabilidades para impulsar ambiciones para favorecer a su hermano, mientras los ciudadanos esperan acciones concretas en su favor.
La falta de una digna representación en el Senado de Tamaulipas trasciende las diferencias ideológicas y partidistas. Los senadores tanto de Morena como del PAN han demostrado un desinterés y una ineficacia alarmantes en el desempeño de sus funciones. Los Tamaulipecos se sienten abandonados y engañados, pues sus representantes han descuidado su labor legislativa en favor de intereses personales o han dejado de lado las necesidades de su estado en busca de protagonismo en otros lugares.
Se supone que los senadores elegidos por el pueblo tengan un compromiso genuino con el bienestar de su estado y actúen en consecuencia, pero en Tamaulipas este papel les quedó muy grande. Los tamaulipecos merecen una representación digna que trabaje incansablemente para impulsar el desarrollo y mejorar la calidad de vida de sus habitantes, puntos que tanto la ciudadanía en general como los partidos políticos deberían analizar para los perfiles que lanzarán como candidatos en la elección del 2024 porque de estos 3 no se hace uno solo y lo peor, que tanto Ismael como José Ramón planean repetir y tener 6 años más en abandono la representación de Tamaulipas en la cámara alta.






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