Fuentes fidedignas. Por: Isaias Alvarez

En las últimas semanas, hemos sido testigos de cómo personajes políticos están haciendo hasta lo imposible por seguir en sus cargos y salir bien librados en la reelección. Uno de los que se ha visto más activo en este tema es el alcalde de Victoria, Eduardo Gattas. Es evidente la desesperación del edil, ya que en el tiempo que lleva gobernando tal vez creyó que la reelección la tendría segura y no hizo más que trabajar para el mismo, o al menos eso parece; pues hasta los servicios básicos dejan mucho que desear en la ciudad.

En su intento de seguir en la jugada ha dicho y hecho cosas que tal vez no sean las más convenientes, la más reciente: involucrar a la iglesia con sus objetivos políticos. Lalo Gattas hizo un llamado a orar por que en la ciudad llueva, se ha reunido con iglesias, pastores y padrecitos para que le ‘ayuden’ a hacer oración por el bien de Victoria.

Esto viola el principio de separación de iglesia y el estado de acuerdo con el artículo 130 constitucional. Si el alcalde y sus asesores no lo conocían, les comparto un resumen para que lo analicen bien y de paso le den una revisada a toda la constitución antes de que les caiga una sanción.

En México, la separación entre la Iglesia y el Estado está establecida en la Constitución y en diversas leyes secundarias. Si una persona o entidad no respeta esta separación, pueden enfrentar ciertas sanciones. En la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos no se mencionan explícitamente sanciones específicas para los políticos que no respeten la separación entre la Iglesia y el Estado. Sin embargo, se establece que las iglesias y agrupaciones religiosas deben sujetarse a la ley y que los ministros de culto no pueden intervenir en asuntos políticos.

Por otro lado, las sanciones para políticos que incumplen con la separación Iglesia-Estado están establecidas en diversas leyes secundarias, tales como la  Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (LGIPPE), en donde se establecen las reglas para la celebración de elecciones en México y prohíbe la utilización de recursos públicos en actividades religiosas o proselitismo religioso en procesos electorales; la Ley General de Partidos Políticos (LGPP), esta ley regula la organización y funcionamiento de los partidos políticos en México y la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público (LARCP), dicha ley regula la organización y funcionamiento de las iglesias y agrupaciones religiosas en México.

Es importante señalar que la interpretación y aplicación de estas leyes está a cargo de las autoridades administrativas y judiciales, quienes determinan las sanciones aplicables en cada caso específico. Si un político no respeta el principio de separación entre la Iglesia y el Estado, puede enfrentar diversas sanciones, dependiendo de la gravedad de la infracción y del tipo de sanción que se imponga. Algunas posibles sanciones incluyen las administrativas: si un político incumple con la separación Iglesia-Estado, puede enfrentar sanciones administrativas como la suspensión temporal o permanente de su cargo público, la destitución, la inhabilitación para ocupar cargos públicos por un tiempo determinado, entre otras. Sanciones penales: si las acciones de un político constituyen un delito, como la violación a las leyes electorales o la violación de la separación Iglesia-Estado, puede enfrentar sanciones penales, como la prisión. Daño a la imagen pública: el incumplimiento de la separación Iglesia-Estado puede afectar negativamente la imagen pública de un político y su carrera política.

Tal vez Lalo Gattas no conozca las leyes que establecen las sanciones de lo que anda haciendo, pero eso no lo exime de ser sujeto a ellas. Lo peor del caso es que diversas agrupaciones religiosas de Victoria reprueban la actitud y el interés que le surgió de buenas a primeras de orar por el bien de Victoria. El pastor Obed Jerónimo dejó en claro su postura con respecto al tema. Aunque no fue convocado, su opinión fue firme en que, de haberlo sido, tampoco asistiría, ya que consideró que dicho evento tiene un fin político y utiliza el nombre de Dios de manera incorrecta.

“Esos eventos que hace (el alcalde de Victoria), tratando de verse como religioso, como algo donde se va a buscar a Dios,  al final termina convirtiéndose en un acto político, en una pasarela de políticos: el alcalde, el cabildo y diputados. Se mencionan todos y se olvidan a qué iban; porque en realidad solo asisten a tomarse la foto”. Mencionó el pastor.

Otro pastor, mencionó que desde hace más de 4 años, se ha rezado por el bien de Victoria y Tamaulipas, recalcando que lo seguirán haciendo; ellos oran por la seguridad, por las familias y hasta por el gobierno, sin esperar a que haya una situación como la crisis de agua para acordarse de Dios.

Lalo Gattas tal vez salga librado de las sanciones a las que se hizo acreedor, a menos que alguien lo denuncie directamente o el Congreso tome cartas en el asunto. Lo que si se ve mal independientemente de lo que hizo, es que use la religión y a un ser supremo en su afán por continuar en un cargo político; Gattas parece más un religioso de ocasión para alcanzar sus propósitos políticos ¿Seguirá orando cuando no se reelija?

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