Investigación especial: Isaias Alvarez y Brenda Ramos

Una de las decisiones que más afectan a los candidatos es su relación con empresarios cercanos a las campañas. Se trata de los patrocinadores a los que cualquier aspirante tiene derecho; eso no está en duda sino la honestidad y reputación de sus padrinos, quienes últimamente provienen del mundo criminal.

Ese dinero abundante en valijas o en especie; esos gastos ilimitados que disfrutan algunos candidatos, ese personal, esas camionetas y esos apoyos a gente necesitada, salen con frecuencia manchados de sangre.

Mientras nadie lo note, hasta se dan el lujo de publicar fotos de ese benefactor en las redes sociales. Pero cuando el protector cae en desgracia, el político en cuestión borra todas las huellas que lo conduzcan al personaje. ¡Ni lo conozco!

Quizás ahora lo niegue, pero en el periodo de 2018 a 2021, Maki Ortiz Domínguez ganó por segunda vez la presidencia de Reynosa con apoyo de Alejando Herrera Floresvillar, de origen estadounidense e identificado como representante de la empresa Marvic Petroleum.

El 5 de junio de 2020, Carlos Peña, hijo de Maki Ortiz, recibió una donación de 1000 despensas de manos de Alejando Herrera Floresvillar. En ese entonces se dijo que los paquetes se entregarían a familias afectadas por la pandemia, cuyas secuelas fueron también económicas.

Para presumirlo, tanto Carlos Peña y su mamá publicaron una fotografía de la donación. Pero 1,000 despensas, en un municipio con 203 mil 850 pobres, es una gota de agua en el desierto, aceptémoslo. Quien lo desee, puede consultar el Informe Anual sobre la Situación de Pobreza y Rezago Social 2023.

Un año antes de la donación, en 2021, la empresa compró equipos de audición a dos niñas del jardín infantil “Club Social de Damas de Reynosa. Esta ayuda la hizo patente en la prensa de Reynosa.

Marvic Petroleum también ha llevado regalos a sectores vulnerables de Cadereyta, Nuevo León, y también le ha dado difusión; claramente, le interesa que lo reconozcan por su filantropía. El 6 de enero de 2022, ofreció una fiesta del Día de Reyes a 100 niños y niñas de la comunidad de San Juan.

Pero es en la ciudad de Reynosa donde la empresa ha extendido su influencia y actividad pública, sobre todo a raíz de los gobiernos municipales de Maki Ortiz, primero, y ahora de Carlos Peña. “Marvic Petroleum, una empresa con más de 300 pipas para distribuir gasolina y diesel, es una totalmente mexicana (y sus donaciones son parte) de su responsabilidad social”. Así se autodefine en un comunicado. Por eso atravesaban sin obstáculo el municipio gobernado por los Ortiz.

HUACHICOLERO

Pero Marvic Petroleum no es el rostro de la decencia ni de las buenas costumbres, precisamente. El nombre de Francisco García Cabeza de Vaca aparece con ella.

Se trata de una denuncia por contrabando de hidrocarburo y delincuencia organizada abierta en mayo de 2021 en la FGR, y que ha sido reactivada por órdenes superiores, en respuesta a procesos favorables a Cabeza de Vaca y sus socios, ocurridos en los últimos días. La instrucción es ahondar en todas las carpetas de investigación contra el gobernador.

Según la acusación, agentes aduanales, militares y funcionarios de Francisco García Cabeza de Vaca introducían pipas con combustible, por los puentes de Reynosa, apoyados en permisos falsos. La red les habría dejado hasta 500 millones de pesos de ganancias.

De 200 empresas enredadas en estos delitos, se usaban principalmente dos para distribuir el combustible al país: Kame Combustibles y Marvic Petroleum.

La FGR recibió nuevos testimonios sobre la relación entre el gobierno cabecista y Marvic Petroleum. En el origen de las investigaciones, se estableció que funcionarios de Cabeza de Vaca acordaron una cuota por dejar pasar las pipas en territorio tamaulipeco, e identificaron a  Víctor Pablos Vélez y su hermano Eduardo como dueños de la empresa.

También se comprobó la colaboración de Marvic Petroleum con el gobierno panista de Maki Ortiz Domínguez en Reynosa. Ella se cambió a Morena apenas en 2021, después de 28 años en el PAN.

MUERE EL PATROCINADOR

El 6 de junio del año pasado, después de recibir un reporte de olores fétidos, trabajadores de la CFE levantaron la tapa de un registro subterráneo en la esquina de avenida Constitución y Venustiano Carranza, en Monterrey. Dentro, hallaron el cuerpo de Alejando Herrera Floresvillar, con un balazo en la cabeza.

La noticia sacudió a mucha gente de Reynosa, donde era muy conocido, pero particularmente a Carlos Peña y a Maki Ortiz, a quienes apoyó por largo tiempo.

Su muerte ocurría un año después de que la FGR y la Cámara de Diputados confirmaran la investigación por huachicol a Cabeza Vaca y a la empresa Marvic Petroleum, entre otros.

Como si le causara vergüenza, Maki Ortiz eliminó la fotografía que compartió en redes el 5 de junio de 2020, donde aparece su hijo, Carlos Peña, con el finado Alejando Herrera Floresvilla, cuando recibía el donativo de 1000 despensas a nombre de Marvic.

De acuerdo con fuentes de Nuevo León que investigan el caso, hay certeza de la relación entre Marvic Petroleum y los gobiernos panistas de Cabeza de Vaca, Maki Ortiz y Carlos Peña. Lo que sigue sin respuesta es la causa de su muerte o lo que hay detrás.

Sabemos que hay morenistas que ya discuten este asunto en la Ciudad de México con la intención de corregirla. Buscarán negarle la reelección a Carlos Peña, alias Makito, o de recargarlo de compromisos políticos. Sea una decisión o la otra, los Ortiz Peña no tienen salida.

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