Sin Filtros; por Brenda Ramos

Río Bravo.- De 2018 en la fecha, la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) no ha hecho más que descender en la lista de las mejores universidades de América Latina, en ocultar su gasto y en el manejo de plazas y remuneraciones.

Así, la máxima casa de estudios funciona más bien como una casa de corrupción e impunidad.

En 2017, último año de Enrique Etienne Pérez del Río como rector, la UAT ocupó el lugar 251 de una lista 300 universidades de América Latina jerarquizadas por su desempeño académico.

En este 2023, con una lista ampliada a 350 universidades, la UAT se desplomó al lugar 301, ubicándose en el grupo de las peores calificadas.

Ambos informes fueron publicados por la QS World University Ranking, una organización con sede en Gran Bretaña, considerada como la máxima autoridad en la medición de universidades del mundo por sus logros académicos.

Los indicadores aplicados en la clasificación fueron reputación académica, reputación de empleadores, promedio de estudiantes por facultad, publicaciones por facultad, citas en publicaciones, profesores con doctorado, red internacional de investigación e impacto en redes digitales.

De cien puntos posibles por variable, la UAT obtuvo bajísimas calificaciones en reputación académica (6.4), reputación de empleadores (4.8), publicaciones por facultad (4.4), citas en publicaciones (9.2) e impacto en redes (9. 5).

Sus mejores resultados fueron en promedio de estudiantes por facultad (32.4), profesores con doctorado (19.1) y red internacional de investigación (10.4), aunque siguen siendo reprobatorias.

Su mejor puntuación la logró en 2015, cuando se situó en el lugar 201 de una lista de 300 centros universitarios. Ha sido el mejor desempeño de la UAT y le correspondió a Enrique Etienne Pérez del Río como rector.

Luego de bajar al sitio 251, a partir de 2018 se hundió en la posición 301, y de ahí no ha vuelto a levantarse. Las peores puntuaciones corresponden a los periodos de José Andrés Suárez Fernández y Guillermo Mendoza Cavazos, que coinciden con el gobierno de Francisco García Cabeza de Vaca, del PAN.

En 2017, último año de Enrique Etienne Pérez del Río, la universidad ejerció 3,778 millones 112 mil 860 millones de pesos. En 2022, Guillermo Mendoza Cavazos gastó 4,369 millones 493 mil 665 pesos, un 16 por ciento más, pero con peores resultados.

Actualmente, la UAT imparte carreras, posgrados y cursos a una población total de casi 40 mil estudiantes, y cuenta con 2,455 profesores. Esta valiosa infraestructura ha sido desperdiciada por las autoridades universitarias de hoy comparada con otras.

Por ejemplo, la mejor universidad de América Latina según QS World University Ranking, la Pontificia Universidad Católica de Chile, cuenta con 2,406 profesores, casi la misma cantidad de docentes que la UAT.

Rectoría quiere aumentar solo 4%

Este año, las bases sindicales están solicitando un aumento igual o mayor a la inflación, que cerró en 7. 82 por ciento en 2022, pero ha seguido escalando en el año.

Sin embargo, la rectoría acepta darles únicamente 4 por ciento, ni siquiera el porcentaje indexado a la inflación.

En este juego, el Sindicato de Trabajadores de la Universidad se comporta con sumisión y servilismo, ya que se acomoda a las decisiones del rector y no las de las bases, a las que termina sacrificando.

En grupos de WhatsApp, el personal discute los avances de la negociación, y algunos proponen enviar un documento al gobernador Américo Villarreal para solicitar su mediación, pero lo harían anónimamente para evitar represalias.

La UAT se maneja como una pequeña dictadura, donde nadie hace preguntas o cuestiona las decisiones del rector y sus secretarios. Controla muchos recursos sin una transparencia profunda ni abierta del todo.

Vacilará en aumentar a los trabajadores, pero no en la difusión del rector: gastó 141 millones 685 mil 651 pesos en el primer semestre de 2022: esto es 32 por ciento más que todo lo ejercido por este concepto en 2016.

En su Estado Analítico del Ejercicio del Presupuesto de Egresos por Clasificación Administrativa 2022, la UAT autorizó un gasto de 132 millones 373 mil 850 pesos a la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, la de mayor presupuesto entre facultades, pero a Comunicación Institucional le aprobó 285 millones 649 mil 721 pesos.

¿Para qué invertir tanto en comunicación o imagen si la reputación de la universidad no mejora o ha sido peor, como indica el QS World University Ranking 2023?

Más información y transparencia piden académicos y trabajadores, ya que la UAT pagó, en el primer semestre de 2022, 285 millones de pesos en “remuneraciones adicionales y especiales” sin que se conozca quiénes son los beneficiados ni qué méritos poseen.

Desde 2014, Guillermo Mendoza Cavazos ha controlado los recursos de la UAT como tesorero de los últimos rectores, Enrique Etienne Pérez del Río y José Andrés Suárez Fernández, y a partir de 2022 es el rector. El año entrante cumplirá 10 años administrando el presupuesto.

En esa labor, nunca ha tenido una discrepancia con el Patronato Universitario, integrado por Arturo Garza Uribe, de Mante; Salvador Salazar Herrera, de Tampico; Arturo Garza Uribe, de Matamoros y Glafiro Montemayor Quintanilla, de Nuevo Laredo, quienes cada 31 de diciembre acaban aprobando todo.

Deja un comentario

Tendencias