Sin Filtros; por Brenda Ramos
En los últimos días ha circulado una infamia en redes sociales contra el alcalde de Matamoros, Mario Alberto López Hernández, en la que se le acusa falsamente de haber sido negado el acceso a Estados Unidos. Esta noticia, inventada en abril del 2019, ha sido ahora replicada de forma tendenciosa por adversarios políticos del edil, quienes sin escrúpulos tratan de denostar su buen nombre.
Lo que llama la atención es que estos ataques de noticias falsas no son algo nuevo en el gobierno de Matamoros. Hace poco tiempo, fue el regidor Jorge Alberto Aguirre quien sufrió de una campaña de mentiras que lo involucraban con la delincuencia organizada, siendo él mismo quien, con documentos en mano emitidos por autoridades de Estados Unidos, desmintió los señalamientos.
En la frontera, sobre todo en Matamoros se conoce este tipo de actuar, tanto en el pasado como en estas dos ocasiones, las miradas y opiniones han señalado como responsable el panista Julio Almanza Armas quien es conocido por este tipo de actuar, cegado por los excesos que nublan su juicio a la hora de dar órdenes y ejecutar planes contra sus enemigos.
Es evidente que detrás de estas falsas noticias hay una clara intención de dañar la imagen del alcalde de Matamoros y de su equipo de gobierno, en un contexto en el que México atraviesa una crisis política y social sin precedentes. Y aunque este tipo de prácticas son comunes en la política mexicana, es lamentable que todavía existan personas que crean y difundan noticias falsas con el único propósito de hacer daño.
Lo peor, que no se les ponga un alto. ¿Para qué sirve la policía cibernética? ¿A caso no es capaz de rastrear el IP de quienes se esconden en el anonimato para calumniar y desprestigiar?
Por otro lado, llama la atención que Julio Almanza Armas haya sido señalado como el responsable de estas campañas de desprestigio. A lo largo de los años, Julio ha sido señalado por autores de columnas y artículos periodísticos de diversos delitos, entre ellos el cobro de cuotas a las cámaras de comercio y la creación de campañas mediáticas difamatorias que ellos mismos han bautizado como un método de extorción por parte de Almanza.
En este sentido, el hecho de que Almanza Armas haya estado involucrado en el pasado en un incidente con las autoridades estadounidenses, cuando intentó introducir a Estados Unidos un coche con reporte de robo, no hace más que confirmar las sospechas de que detrás de estas campañas de desprestigio hay personas con intereses oscuros y poco claros.
Las noticias falsas y las campañas de desprestigio en contra de funcionarios públicos son una muestra más de la podredumbre que existe en la política mexicana. Es necesario que las autoridades tomen cartas en el asunto y que se investigue a fondo para identificar a los responsables de estos ataques. Mientras tanto, es importante que los ciudadanos estén atentos y que no se dejen engañar por este tipo de noticias falsas que buscan dañar la imagen de las personas que trabajan por el bien común.






Deja un comentario