Fuentes Fidedignas. Por: Isaias Alvarez

Los recientes acontecimientos de inseguridad en el estado han sido lamentables; nos tocó vivir con este mal que tiene años aquejando nuestro estado y parece no tener fin. En este sentido, son las autoridades las que deben garantizar la seguridad ciudadana, sin excusas.

Ciudades como Nuevo Laredo, Reynosa, toda la franja que comprende la ribereña y hasta Ciudad Victoria han sufrido los embates de la violencia. Desde la federación, a través de la Secretaría de Gobernación y por medio del Programa Nacional para la Prevención de la Violencia y la Delincuencia, se instalaron mesas de seguridad con el objetivo de entablar y coordinar estrategias conjuntas en materia de reducción y atención de delitos. Pero ¿Ha sido esto suficiente en Tamaulipas?

No hay estrategias de seguridad que sean suficientes a fin de garantizar protección a la ciudadanía, lamentablemente la crisis generacional, la pobreza extrema, la desinformación, la ignorancia y la narco-cultura promovida por medio de series de televisión y música, ha dado pie a que jóvenes se vayan por el camino ‘fácil’ y cada vez haya más queriendo pertenecer a grupos delincuenciales. Incluso, apenas aprehenden a unos cuando en otro lugar ya están apareciendo más; son como hormigueros, apenas controlas uno cuando ya otro ha crecido.

Ahora bien, si la violencia no se puede erradicar por completo y, por el contrario, se ve que va en aumento, las autoridades deben evaluar sus fallos. Si las mesas de seguridad ya se establecieron, ¿Qué más hay que hacer? Las autoridades son las expertas, pero aumentar la presencia policial, fomentar la participación ciudadana, mejorar la iluminación, implementar tecnología de seguridad, fortalecer la justicia penal, fortalecer la coordinación entre autoridades, mejorar la infraestructura y sobre todo, combatir la corrupción son algunas ideas.

Eso sí, lo que a toda costa se debe evitar es la desinformación, por ejemplo, en las mesas de seguridad los alcaldes son únicamente autoridades civiles. Ellos escuchan, pero no pueden tomar las decisiones en cuanto a qué procedimientos se han de implementar. Situación que la mayoría de la ciudadanía desconoce y que para las autoridades responsables ha resultado conveniente que vayan a reclamar a los ayuntamientos.

Por otra parte, lo sucedido en la ciudad de Matamoros con los 4 ciudadanos Norteamericanos y la necesaria intervención de las autoridades estadounidenses puede ser la excepción, referencia precedente de que una colaboración (con las autoridades mexicanas al frente) con el vecino país da buenos resultados y es tarea para el gobierno federal reflexionar en esto como la oportunidad de proteger a los ciudadanos de Tamaulipas y mejorar las relaciones binacionales.

En cuanto a más soluciones, fue atinada la participación del diputado Mon Marón, quien al frente del congreso del estado propuso un punto de acuerdo en materia de seguridad con el fin de exhortar a las autoridades responsables a fin de que garanticen la seguridad de los ciudadanos: “No olvidemos que es un deber legal y moral del ejecutivo del estado, garantizar la seguridad de los ciudadanos. Esta obligación no admite pretextos” señaló.

En dicho punto de acuerdo, el diputado dio un exhorto a la Secretaría de Seguridad Pública de Tamaulipas (SSP), a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) a la Secretaría de la Defensa Nacional, a la Secretaría de Marina Armada de México, a la Guardia Nacional (GN) y a todas las instituciones involucradas con el fin de que instrumenten acciones que fortalezcan los esquemas de prevención y de reacción en materia de seguridad dentro del estado.

Son pocos los que tienen la posibilidad de emigrar de Tamaulipas, por lo que como bien dijo el diputado, exigir a las autoridades que garanticen la seguridad no se trata de politiquería, la seguridad ciudadana es un deber ineludible de las autoridades y no admite pretextos. A pesar de los desafíos, es necesario evaluar las estrategias actuales y considerar nuevas medidas como aumentar la presencia militar, fomentar la participación ciudadana, implementar tecnología de seguridad y fortalecer la justicia penal. Además, la colaboración con los vecinos del norte puede ser una oportunidad para mejorar las relaciones binacionales y al mismo tiempo, proteger al pueblo de Tamaulipas.

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